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Le Monde du Sud// Elsie news

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Haïti, les Caraïbes, l'Amérique Latine et le reste du monde. Histoire, politique, agriculture, arts et lettres.


Carta Abierta al Pueblo Boliviano: Ocupación a Vil Precio

Publié par Elsie HAAS sur 15 Juin 2007, 23:54pm

Catégories : #J.ANTONIO chronique

 

Henry Boisrolin, Isabel Ledesma & José Antonio Gutiérrez - Comité Democrático Haitiano en Argentina

 

La siguiente carta abierta es una nueva versión, extendida, de una nota publicada por el compañero Henry Boisrolin, del CDH-A, en la cual se fustiga la cobertura de la ocupación haitiana en los medios bolivianos y se cuestiona la presencia de un país cuyo régimen se dice anti-imperialista, en dicha misión. Con ella, esperamos poder llegar a los sectores más consecuentes y concientes del pueblo boliviano para que de una vez por todas se denuncie la realidad de Haití y el rol que a los países latinoamericanos cabe en dicha tragedia.

 


En referencia a la ocupación militar que padece hoy Haití en pleno corazón de nuestra sufrida América, recientemente el diario La Razón de Bolivia publicó una “curiosa” nota, por llamar de alguna manera a la triste y lamentable realidad que ella refleja.

La nota en cuestión, fechada el 15 de abril del presente año (“Los Cascos se Quedan en Haití con Mejoras”), alude a la intervención de los cascos azules bolivianos en Haití a través de la llamada MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití) impuesta desde el 1º de junio de 2004. Cabe recordar que esta Misión “de imposición de paz” nació de una resolución de las Naciones Unidas del 30 de abril de 2004 en cumplimiento de las directivas-principalmente- del imperialismo norteamericano, el cual de esta manera puede seguir ejerciendo directa hegemonía sobre la situación política de Haití, en complicidad con las elites haitianas caracterizadas históricamente por una conducta reaccionaria y servil.

Esta Ocupación representa, efectivamente, una manera “post-moderna” de realizar un golpe de Estado en un país que, como Haití, no posee ejército. Con ella, se pretende aplastar al movimiento popular y garantizar las condiciones sociales de terror y represión, para facilitar una profundización de un modelo neoliberal fracasado (recientemente ejemplificado en la aprobación del decreto H.O.P.E. por el parlamento de los EE.UU.), así como la continuación en el poder de una clase oligárquica hedionda y rancia, diminuta, que sin el respaldo del fuego de los cascos azules, habría sido derrocado hace mucho por un pueblo valeroso y combativo.
Pero volvamos a la nota. Ud. se preguntará a qué aludió en la misma el General del Ejército de Bolivia, Freddy Bersatti.

¿Trató, quizás, de justificar la actuación de los cascos azules con las clásicas mentiras sobre “los grandes progresos” que están haciendo las tropas de ocupación, para repetir las palabras de la cínica Secretaria de Estado de los EE.UU., Condoleezza Rice?
NO. Esta vez no hubo nada de eso. En esta ocasión, cansados tal vez de tanto fingir, el tema quedó enfocado hacia otra dirección, revelándose el miserable espíritu mercantilista, mercenario, que anima a los soldados que por un puñado de monedas hacen el trabajo sucio que EE.UU. delega , asesinando a mujeres , jóvenes, ancianos y-lo más repugnante- a los inocentes de toda inocencia: a los niños; pobres todos ellos, de las barriadas populares a las que asolan con sus tanques y fusiles de asalto. Dinero manchado con sangre. Siempre pagando los justos por los pecadores.

Como una bofetada a la dignidad humana, la nota tipea la reflexión del general Bersatti que lanza con absoluta naturalidad: “¿cómo me voy a oponer a que ganen más?”. No vaya ud. a creer que se refiere a la clase trabajadora haitiana. No.

Es que el artículo informa que “en los últimos meses, surgieron observaciones respecto de los salarios a los contingentes de paz, ya que sólo reciben 700 dólares de los 1.028 que desembolsa para cada efectivo la O.N.U”.

Además, el general Bersatti opina que “es importante continuar con estas Misiones ya que le permiten al Ejército disponer de recursos económicos para atender varios de sus requerimientos porque el Estado sólo les ofrece un presupuesto de sobrevivencia”.
Ellos preocupados por la sobrevivencia……no justamente de la especie humana, claro.
Le pregunto a Ud. que lee esta información: ¿qué sentimientos le despierta todo esto? ¿No piensa, junto conmigo, que es intolerable que el destino y la soberanía de un pueblo se conviertan en un negocio para algunos? Es grave, vergonzoso y doloroso.

Los Presidentes de Bolivia, Argentina, Brasil, Chile, Perú, Uruguay, etc., mandan sus Ejércitos a un país hermano para asegurarse las buenas relaciones con los yanquis defendiendo intereses mezquinos. Sus Ejércitos reclutan soldados seducidos unos y otros, por las ventajas económicas….¿y quién piensa en el pueblo haitiano?

Porque hasta ahora, en Haití las cosas no van mejor. Siguen intactos el hambre, la desocupación, la corrupción. La paz es una utopía. La inseguridad y la violencia (ejemplos más recientes son el secuestro y asesinato del conocido actor François Latour y del periodista radial Alix Joseph), junto con otras lacras de la dependencia, son inherentes a un modelo económico que ha tocado fondo, ya que las estructuras socioeconómicas de la sociedad haitiana en su conjunto han colapsado. La inmensa mayoría se hunde cada día en el pantano de su miseria colectiva.

Y como si sus males no fueran suficientes, encima la injusticia de la ocupación….disponible a vil precio.

Lo más grave, es que el propio gobierno boliviano, que se reclama un gobierno popular, intenta justificar lo injustificable: su presencia en una Misión de corte claramente imperialista. Se han hecho declaraciones de que es tan sólo una presencia militar temporal, que a largo plazo se piensa en ayudar a la reconstrucción económica y social de Haití. Pero en la práctica, la presencia boliviana no se ha diferencia en nada, absolutamente en nada, del resto de los ejércitos.

El mismo diario La Razón, comentaba en otro artículo el mismo 15 de abril, los éxitos militares que se habían logrado en la lucha contra el “bandolerismo”. Procedían entonces a nombrar los distintos operativos lanzados contra Cité Soleil, donde participó el Ejército Boliviano al mando del Coronel Gustavo Terán: estos operativos han sido llamados Titicaca, Boston, Evans... y ¡Pinochet!!! Sí señores, increíble pero cierto, el Ejército boliviano ha apoyado un operativo militar con el nombre del carnicero de Chile. Queda, con tal nombre, en absoluta evidencia, el carácter fascista de esta ocupación. Ni nos cabe duda la paz que tal misión pueda buscar: la paz de los cementerios.

La presencia de Bolivia, solamente sirve para reforzar la ocupación, profundizar la dependencia y el sometimiento al imperialismo, y lo peor, sirve para sentar un grave precedente en la región, mientras que el imperialismo norteamericano se encuentra en una grave crisis, de carácter económico, político y militar (crisis la cual tiene a Irak como prueba más visible) debiendo recurrir a mercenarios locales para mantener “su” orden en América Latina. Haití se ha transformado en el primer lugar donde Ejércitos latinoamericanos son utilizados para un golpe de Estado y para la ocupación militar pro-imperialista de una república hermana.

En lugar de protestar este hecho, como lo hiciera Chávez (con moral y olfato político), el gobierno de Evo Morales no solamente no lo ha cuestionado, sino que ha renovado su compromiso con el imperialismo. Esto es sumamente grave, pues con este precedente se ha abierto una nueva forma de intervención militar en América Latina de la cual, por si no lo ha pensado, el día de mañana el mismo podría ser la víctima.
La respuesta a los graves problemas sociales de Haití no puede ser la ocupación. Pero tampoco puede serlo la mera caridad. Haití es parte de América Latina, y como tal, lucha por romper las cadenas de la dependencia, del atraso, del imperialismo, así como el yugo de una clase dominante rapaz. La respuesta a los problemas haitianos pasa, en consecuencia, por una tarea inevitable de transformación de raíz de las actuales estructuras sociales, políticas y económicas que perpetúan la miseria.

Lamentablemente, incluso en las filas de la izquierda boliviana, pareciera haber mucha confusión sobre la verdadera naturaleza de los problemas sociales en Haití, como lo demuestra un reciente artículo del parlamentario MASista Antonio Peredo Leigue (“Operación Haití”) el cual circuló ampliamente en internet. Al contrario de cómo describe al Haití bajo el gobierno de facto de Latortue (2004-2006), el país nunca quedó en manos de bandoleros. Tal afirmación solamente ha sido una manera de ocultar la realidad de que el país quedó en manos de un club de oligárcas nauseabundos, amigos de Washington. Para que entienda el Sr. Peredo Leigue, en jerga boliviana, el país quedó en las manos de una “Rosca”. Eso de los bandoleros solamente es la fachada para ocultar los nombres de los verdaderos responsables tras el drama haitiano. ¿Quiere saber quiénes son estos oligárcas? Pues bien, son los Apaid, los Boulos, los Baker, los Madsen, etc. Son nombres que todo el mundo conoce en Haití. Son ellos los verdaderos bandoleros que se han adueñado de Haití y a quienes Bolivia, junto al resto de la MINUSTAH, apoya.

Pareciera que, muchos de quienes llevan al pueblo siempre a flor de labios, se olvidan de éste cuando se trata de analizar la crisis haitiana. Pareciera, según su opinión, que en ese país no hay “pueblo” con el que estrechar las manos, sino tan sólo una horda de hambrientos atemorizados. Pero sépase bien: en Haití hay pueblo digno que lucha, que construye, que organiza, que sueña. Pese a todo. Y el mejor servicio que podemos hacer es denunciar la ocupación que hoy les aplasta y demandar el retiro de las tropas de ocupación.

Sres. Presidentes latinoamericanos: si realmente quieren “imponer paz” en algún lugar, impónganse primero a uds. mismos paz en sus conciencias: traigan de regreso sus soldados a casa , háganse cargo de ellos. Enséñenles que no se es soldado para ir a matar por una paga extra a indefensos pobres. Incúlquenles la defensa de la propia soberanía, que implica, necesariamente, el respeto por la soberanía ajena y por el principio de autodeterminación de los pueblos.

Dejen al pueblo haitiano encontrar su propia paz, la verdadera, la única posible: la que surge de la liberación de toda forma de opresión.

Isabel Ledesma
José Antonio Gutiérrez Danton
Henry Boisrolin
Por el Comité Democrático Haitiano en Argentina
mayo de  2007

 

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